sábado, 28 de enero de 2012

Sistemas

Los sistemas y las teorías que los destruyen y construyen otros nuevos son útiles para definir cómo se sigue adelante en una sociedad en la que las personas se olvidaron de mirar a los ojos a quienes caminan, viven, trabajan a su lado. Porque cuando mirás en serio a los ojos a alguien, cuando lo escuchás hablar de sus sueños y sus dolores más profundos, de las cosas que más lo llenan en la vida, de sus vacíos más grandes, ahí entendés toda su humanidad y no necesitás de un cuerpo teórico y una decena de conceptos para pensar, por ejemplo, en la libertad o en la justicia o en la dignidad. 

Pero cada vez miramos menos a los ojos. Entonces cada vez necesitamos más teorías, más leyes, más conceptos, más sistemas.

Arte moderno

Malevich pintó una vez un cuadrado blanco sobre un fondo blanco. Complejo. Tras revolver mi gloriosa carpeta en la computadora, encuentro esto otro. Más complejo:

"-Verano y esclavo no riman.
-¡¿Qué no?! Depende de cómo lo digas…
-Poesía mediocre.
-Poesía experimental.
-Así le dicen ahora…
-Es arte, no la encasilles, ¡periodista y crítica mediocre!
-Pongo una papa en el Malba y...
-Es unaS BOLSAS de papas, sino no es arte. Una sola es pobre
-No entendés nada, ¿ves? Quiero representar la austeridad como virtud y la soledad de la diferencia… cuando dicen “está más solo que una papa”… ¿nunca escuchaste?
-Y es que no importa que digan que está trillado…

 “cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?
 cheu vos podes llamar a celulares desde el tel de tu casa?”

(es una obra, se llama: Capitalismo)"

Una vez, en un taller de escritura, una compañera dijo: "Arte moderno, instantáneo como las sopas".

"Cuadrado blanco sobre fondo blanco", de Kazemir Malevich

La sopa también es una obra de arte moderno gracias a nuestro buen amigo Warhol

martes, 24 de enero de 2012

Cosas que hacés mientras tenés insomnio

Leés algunos capítulos de la autobiografía de Gandhi.
Preparás limonada.
Escuchás música que te gusta.
Buscás un apunte que no tocás hace tres meses.
Tomás decisiones estúpidas, como no viajar y quedarte estudiando.
Escribís.
Te das una ducha.
Apoyás la cabeza en la almohada.
Te ponés nerviosa/o.
Transpirás.
Rezás.
Tocás la guitarra en el volumen más bajo posible, para no despertar a nadie.
Te hacés una trenza.
Mirás la hora.
Mirás el pronóstico del tiempo para mañana -técnicamente, dentro de unas horas-.
Pensás en personas
Apoyás la cabeza sobre la almohada y pensás que esta vez sí, esta vez te vas a dormir.

¡Feliz 24 de enero a las seis de la mañana! Que el insomnio les sea leve o, si no, productivo.

viernes, 20 de enero de 2012

Hoy me gustó

Hay frases que no te dicen nada hasta un momento. "Que sea lo que sea". Cada vez que escuchaba esta canción, pensaba: no. Que sea lo que hagamos que sea. 

Hoy, en cambio, me gustó. Pensé que tiene mucha verdad y que "que sea lo que sea" en un punto no se contradice con "que sea lo que hagamos que sea". Yo pongo mi moneda... que el mundo ponga el resto. Yo suelto mi canción... 



Ya estoy en la mitad de esta carretera,
tantas encrucijadas quedan detrás,
ya está en el aire girando mi moneda
y que sea lo que sea.

Todos los altibajos de la marea,
todos los sarampiones que ya pasé,
yo llevo tu sonrisa como bandera
y que sea lo que sea.

Lo que tenga que ser que sea
y lo que no, por algo será,
no creo en la eternidad de las peleas
ni en las recetas de la felicidad.

Cuando pasen recibo mis primaveras
y la suerte esté echada a descansar
yo miraré tu foto en mi billetera
y que sea lo que sea.

El que quiera creer que crea
y el que no su razón tendrá
yo suelto mi canción en la ventolera
y que la escuche quien la quiera escuchar.

Ya está en el aire girando mi moneda
y que sea lo que sea. 

lunes, 16 de enero de 2012

Gente rara

Hay gente rara en el mundo, eh... Son como plaga. 

Llego a un bar en pleno Buenos Aires, no digo la dirección para no desacreditarlo, pero no es cualquier cosa. Es un bar-bar, de esos en los que podés tomar lo que quieras porque lo tienen, y si no lo tienen, te lo preparan. Esos en los que te atiende un mozo con camisa y chalequito, que hace lo que quiere con los platos y las tazas, tanta cancha tiene para manejar todo eso, tan argentino, pensás, hasta que vas a Roma y te das cuenta de que todos los mozos ahí son iguales, entonces ahora cada vez que vas a uno de esos bares pensás "tan italiano". En fin. 

Llego al bar, me siento, hay un diario de hoy, pero de hoy a la mañana, y hoy en día, con internet y la radio y esas cosas, ya el diario dejó de ser cosa de último momento, las noticias de hace dos horas ya son viejas. Así que ni me gasto en mirarlo. No me dan ganas, tan ansiosa estoy por tomar lo que vengo a tomar. Llega el mozo de chalequito que aparenta haber pasado los cincuenta hace rato, todo tan típico, trae la carta en la mano, pero antes de dármela me pregunta si ya sé lo que voy a pedir. Le digo que sí, que sé. Que si me puede traer un poquito de normalidad, por favor. 

El mozo se queda duro. Tarda unos segundos en reaccionar y vuelve a preguntarme: ¿qué quiere tomar? Un poco de normalidad, le repito, y repito el porfavor. El tipo me mira un rato sin decir nada. Levanta el diario de la mesa, le pasa un trapo y no vuelve más. Espero un poco a ver si me trae la normalidad en vaso o en copa, con hielo o sin, pero no sé cuál es el problema del tipo, porque no vuelve más. Tal vez venga otro mozo, tal vez ese venía directo de Italia y no entendía español. Pero no. Parece como si, de golpe, me hubiera esfumado del bar. Hay gente rara en el mundo, sin duda.

Me levanto preguntándome si no será que la venden en kiosco a la normalidad. Me está costando encontrarla. Creo que es como las monedas en su momento. Hoy cotiza alto. 

sábado, 7 de enero de 2012

De más allá VIII (con delay)

Una piedra con una propuesta escrita; una propuesta para el más acá.

Dice "imagina".

Se puede imaginar de muchas formas. Imaginar con la mente, soñar, escribir un cuento, crear un teorema. Volar, pensar en opciones, tejer historias inofensivas justamente por eso, porque son imaginarias.

Pero también se puede imaginar con el cuerpo. Con la vida. También se puede volar de manera menos inofensiva, volar en el hoy, materializar esas opciones y posibilidades, llevarse una de las historias bajo el brazo para ver si se puede hacer realidad. 

Imaginar de esa forma es difícil. Pero dicen los que lo logran, cada tanto, que en esos momentos sentís una libertad inmensa. Sentís que sos capaz de cualquier cosa. Estás lleno, tan lleno que no podés concebir la idea de que haya algo más dentro tuyo.

Voy a guardar esa piedrita en algún lugar donde pueda verla seguido, pero no tanto como para acostumbrarme. Que, cada tanto, me agarre por sorpresa la invitación a imaginar. 

viernes, 6 de enero de 2012

Síntomas

¿Cuál es el mayor síntoma de que algo no anda bien?

Irse a dormir con sol más que frecuentemente; 
Comerse tres platos de carne a las seis de la mañana;
Ponerse a escribir largo y tendido a las seis y media, con sol y después de tres platos de carne;
No parar de pensar en el país de las maravillas de Brunildito y en que menos mal que saltó;
Publicar todo esto en un blog, como si hubiera alguien que pudiera descifrarlo.

Es que sí. Tal vez haya alguien que pueda descifrarlo.
Es que sí. Tal vez sean síntomas de que hay algo que sí anda bien. 

jueves, 5 de enero de 2012

Por si no quedó claro...

...Brunildito saltó. Y no se imaginan. No se imaginan lo increíble que es el país de las maravillas.

Pero van a tener que imaginárselo. Porque Brunildito está demasiado concentrado descubriendo tremendo mundo como para contar nada. Ahí lo veo nadando hacia el horizonte... ahí corre... se me escapa...

martes, 3 de enero de 2012

El balance

La locura del momento en que te ponés a revisar el año, típico rito cuando se acerca el 31 de diciembre, y pensás que no podés tomarlo aislado, que necesitás mirar un poco más atrás, el año anterior... Pero el anterior tampoco puede ir solo, está encadenado al que lo precedía... Entonces pensás que en tres años se condensan las vivencias de toda una vida. Tantos sacudones, tanto barro, tanta luz, tanto, tanto, tanto aprendizaje, tanto CRECIMIENTO, en mayúscula y con todas las letras. Y no se te ocurre cómo puede seguir la vida después de todo eso. No se te ocurre, por momentos te ahoga, te asusta. 

Por suerte quedan muchos hilitos por seguir tejiendo. ¿Por suerte? hay mucho más barro por el que seguir caminando. A la fuerza. A los tropezones. Pero queda camino. Tal vez la vida te dé un respiro. Pero no, cada vez te convencés más de que tu vida no funciona así. 

Y te gusta. Empezás a quererla.


lunes, 19 de diciembre de 2011

¿El que se quede sin dar el paso? (II)


Brunildito quiere estar tranquilo, pero no puede. Le gustaría que el fin de los pinchazos fuera sólo un alivio, pero por alguna extraña razón se siente frustrado. ¿Y si se hubiera dejado caer? ¿Qué tan malo podría haber sido?

Basta, Brunildito. Nos tenés cansados a todos. Hasta te tenés cansado a vos mismo. Nuevas aventuras y listo. Nuevas. Sin paredes. Claramente las paredes no son lo tuyo.

Brunilidito no escucha a Abelardito o a sus lectores asiduos o a quien sea que le habla y vuelve a la pared. Una vez más. Sólo para echarle un vistazo antes de partir.

Entonces ve algo distinto a todas las otras veces. Un cartel amarillo con letras negras, pero esta vez no dice “En este lugar se acepta únicamente… etcétera”. Tarda en entender. Porque ahora las palabras del cartel van dirigidas hacia él:


¿Desde cuándo le hablan los carteles del país de las maravillas?

Piensa que, si el mundo lo está invitando a saltar, la posibilidad de destrucción no debe ser tan grande. Además piensa que el cartel vuelve todo más sincero. Vuelve más sinceras sus ganas de saltar y más sincera la existencia del mundo. Cierra los ojos. Intenta meditar. Pero ya pensó demasiado. Ya no se trata de pensar. Una voz nueva, con un color diametralmente opuesto al de aquella que siempre le dijo que no saltara, ahora grita: “¡Basta de pensar! ¡Ya pensaste demasiado! ¡Saltá!”. Abre los ojos. La frase del cartel cambió:


Brunildito está cansado. Cansado de pensar de más, de tener miedo, de hacer oídos sordos a sus deseos más profundos. ¡Bru-nil-dito! ¡Bru-nil-dito! Si persigue sus colores y perfumes preferidos, ¿por qué no alcanzarlos? ¿Por qué seguir poniéndose barreras? ¿Por qué seguir construyendo paredes? ¡Bru-nil-dito! ¿A quién ayuda? Claramente no a la humanidad. Tampoco a sí mismo. ¡Bru-nil-dito! ¡Bru-nil-dito!

Cierra los ojos. Respira hondo.
Silencio.


Brunildito va a saltar. 




(Ah, sí, y una música para los créditos)


¡Bru-nil-dito! ¡Bru-nil-dito!

HOY: ¿El que se quede sin dar el paso? (parte I)

Brunildito maneja a toda velocidad. Mientras tanto, canta: “el que se quede sin dar el paso sí voy a ser yo, sí voy a ser yoooo-oh-oh, sí voy a ser yo”. Llega a la pared, como tantas veces. Frena, se baja del auto y la mira. ¿Por qué no trepar una vez más? Ya es casi instintivo, así que trepa y espía el otro lado. Piensa que ese va a ser el ritual hasta el fin de los tiempos. Trepar – asomarse - querer saltar - miedo. Hasta se siente cómodo. Juega a lo de siempre: estira un pie como si esta vez fuera a lograrlo, echa un vistazo al país de las maravillas y amaga. De nuevo. Y otra vez. Y una voz adentro, esta vez no sabe si es de Abelardito o es de él mismo, tan propia como ajena, le dice: ni se te ocurra.

Entonces algo (o alguien) le da un pinchazo. Brunildito se sobresalta, casi cae al otro lado por la sorpresa, pero si hay algo que le cuesta perder a nuestro personaje es la compostura. Se mantiene quieto y el corazón le late fuerte. ¿De dónde salió eso? Se agacha un poco para sentarse, tener más estabilidad y poder contemplar su mundo auto-prohibido por un rato más, pero no llega porque recibe otro pinchazo, esta vez más fuerte, más certero. ¿Un alfiler invisible? Pierde el equilibrio. Cae hacia adelante pero logra sostenerse con un brazo del borde de la pared. Mira hacia abajo de reojo. ¿Y si se dejara caer, echando la culpa al accidente? No. El suelo le parece lejísimos; la destrucción, inevitable. Hace fuerza, mucha (Brunildito necesita trabajar en la fuerza de sus brazos), y logra subir, jadeando. Todo su cuerpo tiembla. Se queda un rato expectante. Es probable que en cualquier momento se largue una tormenta de pinchazos y él termine cayendo al otro lado inevitablemente, a pesar de toda su deliberación. Pero no. No hay más pinchazos en la próxima media hora, ni en el resto del día, ni en la semana siguiente.

jueves, 15 de diciembre de 2011

De más allá VII - Confesiones

No puedo volver al más acá sin antes hacer una confesión.

Soy cleptómana.

De tarjetas de hotel.

Ufff... ya me liberé. Mañana puedo subir tranquila al avión. Qué loco cómo pasa el tiempo. Y cómo pasan tantas cosas en el tiempo.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

De más allá VI - Bélgica

Hoy, algunos datos belgas:

1) Es mentira que el mundo de la Navidad está en el Polo Norte; está en Bélgica. Cuando era chiquita, le mandé una carta a Papá Noel y le pedí un solo regalo: que me llevara a conocer su mundo. Esa Navidad, junto con algunas muñecas, en el arbolito había una carta para mí. Siempre pensé que Papá Noel tenía una letra muy parecida a la de mi mamá. En esa carta decía que, como yo era una chica buena, él me iba a llevar a su mundo. Esperé, pero nunca me llevó. Hasta hace dos días, creía que ese mundo no existía. Error. Existe y está en Bélgica. Está lleno de árboles y de lucecitas, hay chocolates de todas las formas y tamaños y jugueterías con muñecos de madera y violinistas que tocan villancicos en la calle.

2) Los waffles calentitos con nutella pueden estar en el top 15 de las mejores cosas que te pasaron en la vida. 

3) En Brujas no hay brujas, nunca las hubo, ni en leyendas. Brujas es una deformación de puente. En alguno de los idiomas belgas. 

4) El vino se puede tomar caliente. Y entra en el top 15 junto con los waffles. 

5) La mejor manera de sentirte en una película es estar en la Grand Place de Brujas al lado de una pista de patinaje sobre hielo con un arbolito iluminado con luces blancas. Científicamente comprobado. 

6) Hay un bar que tiene 2000 tipos de cerveza. 2000. 2000.

Larga vida a Bélgica. 

domingo, 4 de diciembre de 2011